martes, 15 de enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
lunes, 2 de julio de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.
jueves, 1 de septiembre de 2011
domingo, 28 de agosto de 2011
sábado, 27 de agosto de 2011
¡Deja que adiós te diga con los ojos,
ya que a decirlo niéganse mis labios
¡La despedida es una cosa seria
aun para un hombre, como yo, templado!
Triste en el trance se nos hace, incluso
del amor la más dulce y tierna prueba;
frío se me antoja el beso de tu boca
floja tu mano, que la mía estrecha.
¡La caricia más leve, en otro tiempo
furtiva y volandera, me encantaba!
Era algo así cual la precoz violeta,
que en marzo en los jardines arrancaba.
Ya no más cortaré fragantes rosas
para con ellas coronar tu frente.
Paquita es primavera, pero otoño
para mí, por desgracia, será siempre.
lunes, 1 de agosto de 2011
Viceversa
martes, 26 de julio de 2011
sábado, 14 de agosto de 2010
El juguete del pobre.
El lujo, la despreocupación y el espectáculo habitual de la riqueza tornan tan hermosos a estos niños, que, comparados con los hijos de la mediocridad y la pobreza, parecen hechos de otra pasta. Junto a él yacía, sobre la hierba, un juguete espléndido, tan flamante como su dueño; barnizado, dorado, de ropaje purpúreo y cubierto de plumas y abalorios. Pero el niño no atendía a su juguete predilecto. He aquí que lo miraba: Del otro lado de la verja, en el camino, entre cardos y ortigas, había otro niño, sucio, endeble, ennegrecido, uno de esos pequeños parias cuya belleza un ojo imparcial descubriría si, tal como el ojo del entendido adivina una pintura ideal bajo un barniz de carrocero, lo lavara de la repugnante pátina de la miseria. A través de esos barrotes que simbólicamente separaban dos mundos, la carretera y el castillo, el niño pobre mostraba su propio juguete al niño rico, que lo examinaba ávidamente, como un objeto raro y desconocido. Ahora bien: ese juguete, que el chiquillo sucio fastidiaba, agitaba y sacudía en una jaula de alambre, ¡era una rata viva! Los padres, sin duda por economía, habían extraído el juguete de la vida misma. Y los niños se reían fraternalmente entre sí con dientes de idéntica blancura.♠
Charles Baudelaire.
jueves, 3 de junio de 2010
Just like a woman
When we meet again
Introduced as friends
Please don't let on that you knew me when
I was hungry and it was your world.
Ah, you fake just like a woman, yes, you do
You make love just like a woman, yes, you do
Then you ache just like a woman
But you break just like a little girl.
sábado, 22 de mayo de 2010
Ventana sobre las Mascaras
El Ñato García se hizo el loco en Australia.Atardecía, y el estaba mirando el sol que se apagaba en Melbourne mientras en Montevideo se encendía, cuando decidió hacerse el loco.
Tuco delirios y alucinaciones. Peleo contra los enemigos invisibles, lanzando puñetazos al aire, y paso días y noches sentado contra una pared, sin cerrar los ojos. Se negó a hablar, por que el diablo de la locura se le metía por la boca abierta. Se negó a dormir, por pánico de morir de locura de la noche. Aguanto pastillas, inyecciones, choques eléctricos.
Y por fin, después de cuatro años de prohibirse cualquier normalidad, los médicos australianos se convencieron de que el era un caso incurable.
Y así el Ñato consiguió pasaje de vuelta, y consiguió una buena jubilación para vivir sin trabajar todo el resto de su vida. Por última vez se miro al espejo en su casa de Melbourne, dijo adiós al loco y se subió al avión.
Y llego a la ciudad de sus nostalgias.
En Montevideo, busco. Busco la casa de su infancia, y allí había un supermercado. El campo baldío donde había hecho el amor por primera vez, era una playa de estacionamiento. Busco a sus amigos. Ya no estaban. Busco y se busco, y en ninguna parte se encontró, y entonces le entro la duda:
-¿Quién se habrá quedado allá, en Melbourne? ¿El loco o yo?
Una vez por año, solamente una vez, el Ñato se reconoce en el espejo. Llega el carnaval, con sus truenos de tambores, y el Ñato se reconoce. Eso ocurre cuando el espejo le devuelve su cara de murga: nariz de payaso, una risa grande pintada sobre los labios, la luna entre las cejas y las estrellas desparramadas por toda la cara.


